Renuncia de posibles derechos

Debajo de la línea está el texto para tu primera prueba de grabación en SoundCloud.com, Audioboo.fm, Ipodio.com o Freesound.org. Además de una prueba, el texto contiene la fundamentación legal de lo que ustedes y nosotros, la UNAM, estaremos haciendo durante los próximos 10 meses. Es importante que lo comprendas; por dos razones: para que tu lectura no sea "plana" o "sin sentido", y para que entiendas por qué no es ilegal convertir un libro de texto, cuando es sin fines de lucro y para ayudar a la educación y equidad de personas invidentes. Si después de leer el texto consideras que hay algún error o defecto de redacción, puedes comuncármelo en el grupo de Facebook, para que yo lo mejore.

Si te es de ayuda, imprime el texto antes de leerlo. Hay un botón que dice Imprimir en la esquina inferior derecha de esta página. Al oprimir el botón se abrirá una nueva ventana en donde puedes cambiar opciones como el tipo y el tamaño de la letra, u ocultar elementos innecesarios. Acto seguido, lo envías a la impresora o lo copias y lo pegas en una pagina de Word. ¡Que tengas suerte e inspiración!



El programa de servicio social Presta tu voz, de la Universidad Nacional Autónoma de México, tiene el objetivo de hacer accesibles, a personas con discapacidad visual, las obras literarias que ellas requieran para adquirir una educación superior o media superior, sin más impedimentos que el resto de nosotros.

Para conseguir este objetivo, la UNAM aprovecha el servicio social que, por ley, deben prestar a la sociedad todos los estudiantes del país que opten por un título profesional.

Es así como, los estudiantes que gozamos de la capacidad para consumir literatura impresa, nos damos a la tarea de adaptarla a una forma de comunicación apta para nuestros compañeros invidentes.

Esta meta se justifica por el principio de equidad y no discriminación plasmado en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Esta Convención (que por cierto fue concebida, propuesta y promovida por México, junto con Canadá y Nueva Zelanda) dice en su artículo 24:

Los Estados deben asegurar la igualdad de acceso a la educación primaria y secundaria, la formación profesional, la enseñanza de adultos y el aprendizaje permanente.

La educación debe emplear los materiales, las técnicas educacionales y las formas de comunicación adecuados.

Los alumnos que las necesiten, deben recibir aquellas medidas de apoyo pertinentes.

[Por ejemplo] los alumnos ciegos o sordos deben recibir su educación en las formas más apropiadas de comunicación, y de maestros con fluidez en el lenguaje por señas y el Braille.

Hasta aquí la Convención.

El proyecto encuentra otro sustento en el artículo 44 del Reglamento de la Ley Federal del Derecho de Autor, en el que hace esta excepción:

No constituye violación al derecho de autor la reproducción de obras completas o partes de una obra, fonograma, videograma, interpretación o ejecución o edición, siempre que se realice sin fines de lucro y con el objeto exclusivo de hacerla accesible a invidentes o sordomudos.

Y especifica:

la excepción comprende a las traducciones o adaptaciones en lenguajes especiales destinados a comunicar las obras a dichas personas.

El servicio que la UNAM y sus pasantes prestamos a los estudiantes invidentes y a sus bibliotecas escolares, tan sólo es, pues, el de "traducir", "reproducir" y "adaptar" "obras" y "ediciones", completa o parcialmente, "con el objeto exclusivo de hacerla accesible".

Esto significa que quienes prestamos nuestra voz no tenemos más función que la de reproducir fielmente dichas obras en letra e intención. Nuestras producciones son simples "reproducciones", no interpretaciones y mucho menos ejecuciones. En este sentido, no deben considerarse como "obras derivadas", sino como "adaptaciones" para hacer la misma obra accesible a las personas con discapacidad.

Por esta razón, nuestro servicio no genera ningún derecho moral o patrimonial para nosotros, pues lo prestamos a cambio de la liberación del servicio social obligatorio.

Esta excepción a la generación de derechos está prevista en la Ley Federal del Derecho de Autor, Artículo 151, fracciones I y III, que dice:

No constituyen violaciones a los derechos de los artistas intérpretes o ejecutantes, productores de fonogramas, de videogramas u organismos de radiodifusión la utilización de sus actuaciones, fonogramas, videogramas o emisiones, cuando:

  • no se persiga un beneficio económico directo y
  • sea con fines de enseñanza o investigación científica.

Por lo anterior, los audiolibros de Presta tu voz no crean ningún derecho autoral o interpretativo para mí ni para la Universidad Nacional Autónoma de México, como simples prestadores que somos de un servicio social. Dejan intactos los derechos del autor, del editor y, en su caso, del traductor de las obras fuente. Sin embargo, se ampara en las legítimas limitaciones que el derecho de autor tiene, cuando se trata de que los estudiantes invidentes ejerzan su derecho a una educación no discriminatoria.

Pero aun si mi trabajo de servicio social creara los derechos de intérprete o de traductor del audiolibro que produje, cedo en este acto todo derecho patrimonial a la UNAM, a todas las personas invidentes y a las bibliotecas que les prestan libros.

Atentamente,
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